Este magnífico árbol fue plantado el día que nací. Le dije a mi pequeña, que se quedó extasiada, mirando la altura y frondosidad de aquella preciosa haya de 1000 años.
Cada rama simboliza la longevidad de nuestra genealogía, pues mi familia es muy extensa. Mi pequeña quiso saber cuál era su rama.
"Ven conmigo", le dije, subiéndola en el arnés que llevaba a la espalda. Empecé a trepar por las gruesas ramas que formaban un intrincado laberinto hasta llegar a una joven rama.
"Esta es tu rama", le dije señalando una joven ramita.
"¿Y la de mamá?", quiso saber.
"Es esta sobre la que naces tú."
"Pero tú no tienes 1000 años, papá", preguntó con desparpajo.
"Claro que no, pero es verdad que esta es mi haya. Proviene del haya mater de 1000 años. Mi rama se quebró y tuvieron que insertarla en una haya joven y robusta."
M. D. Álvarez
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